Luis Enrique Mercado

Perspectivas

Luis Enrique Mercado

2 Nov, 2020

La reactivación murió antes de consolidarse

La recuperación de la economía mexicana podría haber durado sólo un trimestre, de aquí en adelante iniciará un largo estancamiento, imposible de superar mientras se mantengan los errores de conducción de la economía.

El Producto Interno Bruto creció 12 por ciento en el tercer trimestre, aunque respecto al mismo periodo del año pasado tiene una caída de 8.6 por ciento. Para este año, si nos va muy bien y la economía sigue en el rebote y crece tres por ciento los últimos tres meses del año, la caída será de 8.7 por ciento; si no hay crecimiento o se crece solamente uno por ciento, la caída será de alrededor del nueve por ciento.

 

No hay muchas razones para el optimismo, ya que a fin de cuentas el Producto Interno Bruto se elabora a partir de lo qué pasa en el consumo, la inversión, el gasto público y todos esos indicadores están en rojo encendido.

El consumo privado hasta julio, a tasa anual, traía una caída del 15.3 por ciento; el gasto público real, a julio, crecía 3.67 por ciento y en agosto caía 10.4 por ciento; la inversión, a julio, caía 21.2 por ciento; las exportaciones habían reaccionado ya en septiembre con un crecimiento de 3.7 por ciento y mostraban cifras similares a las del 2019.

Es decir, la “recuperación” es en realidad un rebote después del desplome por el cierre de la economía.

En todos los sectores las cifras mejoraron durante el tercer trimestre, pero todos, excepto las exportaciones, siguen con datos anuales negativos.

Lo que esto nos dice es que este año la economía terminará, a fin de cuentas, con una depresión entre ocho y nueve por ciento, dependiendo de cómo se comporte la economía los últimos tres meses del año.

El verdadero problema es que en este sexenio se han destruído las bases del crecimiento. El gasto público concentrado en tres proyectos, la inversión privada asustada y arrinconada y políticas públicas equivocadas, como las que se aplican en el sector energético.

A partir de la decisión de cancelar el NAIM, México entró a una recesión que se tradujo ya en desempleo y subempleo, aumento de la pobreza y unas finanzas públicas cada vez más frágiles.

Y no sólo es la pandemia. La recesión llegó a México ya en el primer año de este sexenio y se profundizó con la pandemia.

 

Sin medidas concretas de reactivación y con la insistencia en manejar mal la economía, no hay esperanza de que haya un proceso real de recuperación.

Mientras el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, insista en que cada quien salga de la crisis como pueda, a fin y al cabo es pasajera y se acabará sola, se alargará el periodo de reactivación, probablemente hasta más allá de este sexenio.

 

Hasta el próximo lunes y, mientras, no deje de seguirme en mi página de FaceBook, Perspectivas de Luis Enrique Mercado, y en mi cuenta de Twitter @jerezano52.

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